• Èric Acebes

LA CAJA DE HERRAMIENTAS PARA COMBATIR LA ANSIEDAD

Algunas personas que han ido visitando los posts me habéis preguntado qué es la ‘caja de herramientas’. Bien, remontémonos al principio… La ansiedad es como un invitado no deseado cargado de coraje para golpearnos ahí donde más nos duele, donde más frágiles somos, en los miedos.

Las personas que han padecido ansiedad o aún siguen luchando contra ella bien deben haber experimentado que esta incapacita, paraliza nuestra ejecución ante aquella situación que la ‘dispara’, haciendo que nos sintamos incapaces.

CÓMO CONSTRUÍMOS LA ANSIEDAD.

La ansiedad no viene porqué sí, por genética, ni cae del cielo… tener ansiedad es normal y es fruto del aprendizaje que hemos ido haciendo a lo largo de nuestra vida ante situaciones concretas. La ansiedad es entonces el resultado de cómo hemos vivido lo que nos ha ido sucediendo, ¡siendo estas situaciones traumáticas o no!


El modo en que trabajo con los pacientes que tienen ansiedad es DE-construir aquello aprendido en relación a situaciones que generan malestar.


Un ejemplo claro es la ansiedad a ser rechazado, un clásico en personas que han estado en relaciones de pareja que se han roto por la figura de un tercero. Ser rechazado afecta a priori a la capacidad para encontrar una nueva pareja, pero también a la posibilidad de no poder gustar ante un nuevo grupo de amigos o un nuevo empleo, pudiendo tener un efecto expansivo, afectando a la propia autoestima de la persona. Por tanto, ¡la ansiedad deteriora la imagen de uno mismo hacia el mundo!



Cómo de-construimos aquello aprendido para poder combatir la ansiedad?

Siempre comento a los pacientes que, antes de poder intervenir, debemos comprender cuáles son nuestros puntos débiles, es decir, qué es lo que nos sucede cuando nos encontramos ante esas situaciones que nos ponen en alerta. Cuando identificamos en psicoterapia lo que nos sucede, podemos elaborar conjuntamente cómo se han construido las experiencias previas para que tengamos ansiedad; para luego, poder de-construirlas.

Para la intervención de la ansiedad les pido a los pacientes que construyamos una ‘caja de herramientas imaginaria’ dónde se llevan a cabo los siguientes pasos:

  • IMAGINACIÓN: dedicar un tiempo a imaginar el tamaño de la caja, su color, el material en que está hecha. Luego, trabajamos dónde podría dejarla y como podría llevármela a los sitios.

  • INTIMIDAD: la caja es exclusivamente nuestra. Poder mantener la privacidad de aquellos recursos de los que disponemos hace que lo cuidamos más. Si la caja fuera algo público, todo el mundo podría saber de ella, tendría acceso, podría opinar o usar aquello que tanto esfuerzo le hemos puesto.

  • CONTENIDO: la caja de herramientas para el manejo de la ansiedad se construye en base a nuestros miedos y a las situaciones que los generan. La caja tendrá todo tipo de herramientas o recursos para que, cada vez que ocurra la situación desencadenante se pueda afrontar, manejar y revertir aquello que habíamos aprendido para desaprenderlo. Ya no hablaremos de miedo, sino de atención y ejecución, ganando más autoestima.


EL CONTENIDO DE LA CAJA.

El contenido varia en función de aquello que mejor le vaya a la persona, pero algunos de los recursos más recurrentes son los siguientes:

  • Hacerse preguntas. Conociendo las situaciones que disparan la ansiedad, debemos responder al miedo que estamos anticipando, por ejemplo, ante la ansiedad por rechazo, ¿qué pasaría si este grupo de gente no quisiera estar conmigo por no gustarles? ¿Querría yo, según mis principios, estar con alguien que piensa de ese modo?

  • Tomar acción. En colaboración con otros profesionales, suelo recomendar volver a “ilusionarse en aquello que les hacía disfrutar por sí mismos cuando eran niños”. Dejar a un lado la “mirada del otro”, “lo que debo hacer” o “lo que se espera de mí”, y volver de nuevo al “deseo del niño y a su necesidad” hace que nos cuidemos, nos queramos y, por tanto, nos alejamos de las demandas externas, quitando el foco de lo “esperable” y poniéndolo en lo deseado. Poder volver a subirse a la bici después de un día de trabajo, bailar o cantar al llegar a casa o volver a jugar al tenis son algunas de las actividades que algunos pacientes han puesto en esa “caja de herramientas” como “punto de acción” cuando la ansiedad aparece.

  • Poner conciencia en el cuerpo y en sus señales de alarma. La ansiedad dispara respuestas orgánicas como sudares, hormigueos, mareos, etc. algo muy desagradable que genera aún más ansiedad por la sensación de falta de control que genera en uno mismo. Poder anticiparse y prevenir que suceda poniendo más atención es fundamental. Para ello, siempre recomiendo tomar clases de yoga, técnicas de respiración, mindfulness, o bien hacer un time-out a un espacio que sea reconfortante para uno mismo.




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