• Èric Acebes

Pedir ayuda a un psicólogo

Una de las resistencias que suelo encontrarme con los pacientes en consulta son aquellos que no llego a conocer. Paradójicamente, una de las mayores dificultades de la persona que necesita un acompañamiento psicológico es la dificultad en pedir dicha ayuda externa.

Un gran porcentaje de las personas que tienen un malestar psicológico no acuden a un psicólogo por el significado social que se le atribuiría a esta persona, pues ir al psicólogo suele traducirse, aún a día de hoy, en una inestabilidad psicológica de la persona.


Acudir al psicólogo requiere, en primer lugar, conciencia de uno mismo. Cuando admitimos nuestras limitaciones y vulnerabilidades estamos introduciendo la figura de otra persona y le abrimos las puertas a nuestra vida. Este hecho permite incorporar la perspectiva de un profesional a la lectura de lo que nos sucede y, por tanto, al permitirle la entrada a nuestra vida, permite la escucha.


Pedir ayuda es trascendental para cualquier proceso psicológico y, por supuesto, vital. Pedir ayuda significa, mediante la intervención psicológica, identificar el modo que la persona tiene de construir psicológicamente los sucesos que le llevan al malestar, incorporar otra lectura a dichos sucesos y reconstruir los mismos de un modo más sostenible, incorporando la aceptación y una mayor flexibilidad a lo que a uno le ocurre.


La psicoterapia permite comprender el funcionamiento de la persona mediante un trabajo conjunto, de coordinación y complementariedad entre el psicoterapeuta y el usuario. De este modo, en dicho trabajo de construcción, el diálogo psicoterapéutico es fundamental para ordenar los sucesos y reproducir un bienestar que sea sostenible a largo plazo, mediante las herramientas terapéuticas que pueda ir consiguiendo el usuario.





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